Una bolsa de piel bien cuidada se ve mejor a los cinco años que el día que la compraste. La piel genuina es un material vivo: absorbe humedad, se reseca con el sol y toma la forma de cómo la usas. Con tres hábitos sencillos evitas casi todos los problemas.
1. Limpieza en seco, siempre primero
Para el polvo y la suciedad del día a día basta un paño suave y seco, de microfibra o algodón. Si hay una mancha, humedece apenas el paño con agua, exprime bien y pasa con suavidad. Nunca la metas a remojar ni uses toallitas con alcohol o limpiadores de cocina: resecan la piel y pueden levantar el acabado del grabado.
2. Hidrata una o dos veces al año
Una crema o bálsamo para piel devuelve los aceites que se pierden con el tiempo. Prueba primero en una zona escondida, aplica una capa delgada con un paño y deja secar. En climas de playa como Nayarit o Jalisco, el sol y la sal resecan más rápido, así que conviene hacerlo un poco más seguido.
En las piezas con piel exótica, como cocodrilo, pitón o mantarraya, no apliques cualquier crema. Cada piel reacciona distinto; escríbenos y te decimos qué usar.
3. Guarda bien
- Rellénala con papel para que no pierda la forma.
- Guárdala en una bolsa de tela, nunca en plástico: la piel necesita respirar.
- Evítale el sol directo y la humedad del baño.
- No la cuelgues de las asas por semanas; se estiran.
¿Y si se moja?
Seca el exceso con un paño, rellénala con papel y déjala secar a la sombra. No uses secadora de pelo ni la pongas al sol: el calor directo endurece y agrieta la piel.
Todas nuestras bolsas de mujer son de piel vacuno genuina trabajada a mano en León, Guanajuato. Si tienes dudas sobre el cuidado de tu pieza, escríbenos a hola@pielindomable.com.