Una bolsa de piel puede viajar sin problema si la empacas bien. Estos pasos evitan que llegue aplastada o marcada.
Rellénala
Mete calcetines, bufandas o ropa interior dentro de la bolsa. Así mantiene su forma y aprovechas espacio.
Protégela
Guárdala dentro de una bolsa de tela. Si no tienes, envuélvela en una playera de algodón. Evita el plástico, que encierra humedad.
Colócala arriba
Ponla en la parte superior de la maleta o en medio de la ropa, nunca abajo de zapatos o artículos pesados.
Separa los herrajes
Hebillas y cierres metálicos pueden rayar la piel de otras piezas. Envuélvelos con un paño o voltea las correas hacia adentro.
Cuidado con los líquidos
Los perfumes, cremas y shampoos van en bolsas cerradas y lejos de la piel. Una fuga puede dejar una mancha permanente.
Mejor de mano
Si es tu bolsa favorita o una pieza con piel exótica, llévala como artículo personal en el avión en vez de documentarla.
Al llegar
Sácala, quítale el relleno y déjala respirar unas horas. Si tiene marcas de presión, rellénala con papel y en uno o dos días recupera la forma.
Para viajes, una pechera o crossbody es lo más práctico. Lee cómo viajar seguro con una bolsa cruzada.